Hablar más de un idioma es indispensable y sumamente importante para impulsar el desarrollo mental de un niño, además de abrir nuevos horizontes y generar más oportunidades en su desarrollo social y profesional. Precisamente la mejor edad para aprender un idioma, además del nativo, es cuando se es niño.

Entre más temprana sea la edad en la que comencemos con la enseñanza de los idiomas, mucho mejor. Si tu hijo apenas inicia su formación escolar, es aconsejable pedir la opinión de sus profesores para que te recomienden un método específico; un curso infantil, escuchar algún tipo de música que disfrute, utilizar subtítulos en las películas, son algunas ideas para desarrollar la inteligencia lingüística de tu hijo; de esta manera, podrá descubrir diferencias en la entonación de cada idioma.

Algunas investigaciones han concluido que, en el desarrollo psicológico de un niño que practica diferentes idiomas, se potencia la capacidad de pensar de manera más flexible, es decir, puede visualizar un reto desde varias perspectivas, obteniendo distintas soluciones en menos tiempo.

¿Cómo ayudar a tu hijo para que su aprendizaje sea una experiencia positiva en su desarrollo mental?

  • Practiquen, sin que sienta que es una tarea impuesta.
  • Conversen en el segundo idioma, acerca de un tema que le interese.
  • Respeta su propio ritmo y sus tiempos. Hay niños a los que les puede tomar más tiempo aprender otro idioma.
  • Haz de cada práctica una experiencia positiva,  y estimula su desarrollo integral e inteligencia emocional con dos principios básicos: paciencia y cariño.

Hablar dos idiomas depende mucho de la práctica. Hagan algunos ejercicios en casa que le ayudarán a practicar sin tanta presión. En el mercado hay muchos recursos para estimulación, por ejemplo: videos con animaciones, cuentos en formato bilingüe, incluso juegos interactivos que están orientados para que los niños memoricen y repitan frases cortas en dos lenguas, diseñados por maestros de idiomas y reconocidos lingüistas. Todos estos materiales le servirán para reforzar y practicar con más regularidad el segundo idioma, para finalmente, lograr un mejor desarrollo infantil.